... somos el río de Heráclito, quien dijo que el hombre de ayer
no es el hombre de hoy y el de hoy no será el de mañana.
Cambiamos incesantemente y es dable afirmar que cada lectura de un libro,
que cada relectura, cada recuerdo de esa relectura, renuevan el texto.
También el texto es el cambiante río de Heráclito.

Jorge Luis Borges.

24 de diciembre de 2011

Reseña. Mi hermana vive sobre la repisa de la chimenea. Annabel Pitcher.


Pequeña novela que nos cuenta la historia de un niño de 10 años en una familia desestructurada a consecuencia de un atentado terrorista islámico que costó la vida a una de sus hermanas mayores. Abandonado por su madre y descuidado por un padre alcohólico, con una hermana adolescente que tiene también sus propios problemas, únicamente encuentra calor en una amistad que su padre nunca aceptará: una niña musulmana.

El argumento resulta simple en exceso, sentimentalista y en cierto modo bastante comercial, lo que a mi juicio es el mayor enemigo de la literatura y de cualquier concepción artística. Si supeditamos la creación a los estudios de mercado, únicamente se escribirán los libros que puedan venderse bien, únicamente se compondrán las melodías que auguren éxitos en las listas de distribución, y la cultura morirá de asfixia, ahogada por lo políticamente correcto y lo económicamente viable.

Narrado en primera persona por el protagonista, tampoco consigue transmitir, más que en contadísimas ocasiones, la sensación de que es un niño de 10 años quien habla y nos narra sus vicencias y cómo él las siente. No obstante, tengo que reconocer que el desenlace mejora bastante, aunque no lo suficiente como para cambiar mi opinión acerca del libro.

En definitiva, es una obra que no ha conseguido transmitirme emoción alguna, ni por la historia en sí ni por la manera en que está contada. No obstante, eso no significa que deje de recomendar su lectura. Esta opinión es válida únicamente para mí, y si coincide o difiere de la de otra persona, ha de ser porque haya leído el libro y se haya formado su propio criterio, y no adoptando el mío ni el de cualquier otro.






28 de noviembre de 2011

Reseña. Cuentos del Astronauta Zurdo. Emilio Calvo de Mora.




Que un hombre escriba un cuento y compruebe que éste se desarrolla contra sus intenciones; que los personajes no obren como él quería; que ocurran hechos no previstos por él y que se acerque a una catástrofe, que él trate, en vano, de eludir.
Este cuento podría prefigurar su propio destino y uno de los personajes sería él”.

Cuentos breves y extraordinarios.
Jorge Luis Borges&Adolfo Bioy Casares.




Nuevo libro que llega a mis manos, ávidas de papel impreso, gracias a las inquietudes literarias de mi hijo, y de nuevo recibido por él dedicado por el propio autor. Un lujazo, que se diría ahora.

Exquisito conjunto de breves relatos con el que don Emilio nos deleita (no le apeo el “don”, no por escritor, profesión como todo el mundo conoce bastante denodada y a todas luces efímera, propia de gentes faranduleras, bohemias y de dudoso vivir en su mayoría, y propensa a causar soledades, hambres y necesidades materiales diversas, sino por maestro de escuela, trabajo éste mucho más arduo y peor valorado). Desde mi punto de vista, siempre propicio a buscar fantasmas entre los vivos, los haya o no, por sus páginas se me antoja que a ratos asoman Borges, Becquer, Unamuno, Cela, Sabina, y quizá alguno más que no haya tenido la delicadeza de mostrárseme durante su lectura, o yo  no haya tenido todavía el placer de conocer.

Me parece escuchar suaves, lejanas, las primeras notas de “Platero y yo” cuando Emilio describe a Nibelungo, su perro aficionado a Wagner que al final se fuga con otro llamado, cómo no, Traviato. Precioso y surrealista me resulta el cuento “Curso de Lingüística General”: “Por puro amor al peligro, probé dejar caer ocho palabras polisílabas sobre un espejo. …La palabra fantasmagórico cayó boca abajo y se la vio sangrar por una sílaba muy débil que tenía.”La Casa” es un relato que describe magistralmente, en apenas una página, la triste felicidad de la indolencia en las parejas bien avenidas: “Consuela saber que si hablo en sueños, ella oirá lo que digo”. El cuento titulado “Bel Canto” me recuerda la forma de escribir de Camilo José Cela, y el de “Zapatillas de Paño” me evoca un personaje de Saramago.

En un cuento de dragones sin dragones la princesa pidió al rey que un apuesto príncipe la salvase.” Así comienza “A través del espejo”, uno de los que más me ha gustado, y donde de nuevo se me antoja Unamuno al aparecer el autor interactuando con los personajes a modo de demiurgo, como bien indica Emilio. Brevísimo y no por ello menos hermoso el titulado “Sobre un copón del siglo XVII”. Por último, mencionaré “La resaca de las letras”, donde estimo aparece someramente un pasaje auto descriptivo, aunque a mi juicio excesivamente modesto, del propio autor: “La novela que dejó a medio concluir cuando advirtió la pandora canalla de la literatura –o lo que él imaginaba que era- se la dio a su mejor amigo, un tipo de buena prosa, pero escaso en ideas. Uno de esos sorprendentes dueños de una capacidad incuestionable para el cuento, y si breve, mejor, pero inútil para construir el armazón catedralicio de una novela.”

Son todos relatos breves, pero exquisitamente escritos, en los que se advierte de forma indudable que cada palabra, cada signo de puntuación, está pensado y puesto en su justo lugar con esfuerzo y, sobre todo, amor por la buena literatura. También se desprende una vasta cultura literaria y una melomanía evidente, cosas de las que yo carezco y que a veces me hacen preguntarme con qué autoridad comento libros escritos por otros. Enseguida me auto complazco pensando que lo hago únicamente por entretenimiento y por el placer de escribir, y que afortunadamente estas líneas no van más allá de unos contadísimos lectores, bien amigos o familiares.  Reconozco que la cultura es lo único que me causa envidia de otras personas, y que cuanto más leo, cuanto más estudio, más desamparado me siento, y más ardua se me hace la tarea del conocimiento. Pero terminado un libro, ya ando pensando si leer alguno que tenga pendiente o retomar otro ya leído para volverlo a disfrutar, y ahí me veo recorriendo las estanterías de mi pequeña librería, dudando. Es que esto no tiene remedio.


3 de noviembre de 2011

Campaña ecléptoral.

 


   Esta noche, a las doce, comienza la campaña electoral, para desgracia de millones de españolitos que además de aguantar con la que está cayendo, tendremos durante quince días que soportar a señores que habitualmente visten de traje en mangas de camisa repartiendo sonrisas, parabienes y besos a los niños, a la par que sueltan promesas imposibles para las almas ingenuas y hostias sin consagrar para el enemigo político.

   En la sede del Partido Popular ya han comprado y puesto a enfriar el cava, para brindar la noche del 20 de noviembre. Cava catalán, por si acaso no obtuvieran la mayoría absoluta. Esa noche, entre rosario y rosario por los difuntos ausentes, brindarán desde el balcón de la calle Génova por el futuro de España, si es que lo tiene.

   En la Conferencia Episcopal han comprado para la ocasión champán francés, del caro. Y es que tienen seguro la mayoría absoluta, puesto que su jefe no tiene rival. Tan es así que como es poseedor de la verdad absoluta no necesita convocar elecciones. Todo el que no piense igual que Él está equivocado (y no me estoy refiriendo a un señor con bigote, melena y muchos músculos llamado Anzar por sus amigos más íntimos).



Miserere mei, Deus.

2 de noviembre de 2011

Reseña. Wallada, la última luna. Matilde Cabello.

   Frente al Alcázar de los Reyes Cristianos, en Córdoba, en un pequeño parque, encontramos un humilde monumento. Se trata de una pequeña escultura con dos manos cuyos dedos apenas se tocan. Es el monumento a los enamorados, y está dedicado al poeta Ibn Zaydun y a la princesa Wallada. Una historia de amor con infidelidades y celos, momentos de ira y de pasión entrelazados. Pero lo más importante para nosotros, mil años después, es que ambos eran poetas y nos dejaron un relato en verso de sus romances y desamores.

¡Me has hecho sentir una cosa tal, que si la hubiera sentido el sol, no aparecería más; si lo hubiera sentido la luna, ésta no se elevaría; si la estrella, no viajaría ninguna noche…

                                   IBN HAZM. El collar de la paloma.


   Éste es uno de los numerosos poemas arábigo-andaluces que podemos encontrar en este libro. Describe la vida amorosa de Wallada, hija de Muhammad III al-Mustakfi, penúltimo califa Omeya que murió asesinado.
Wallada ha pasado a la historia como la amante secreta del poeta Ibn Zaydun. Matilde Cabello la reivindica a ella como poeta y como mujer libre, culta y valiente, que a la muerte de su padre vendió sus derechos reales porque, según nos dice en primera persona, “no quise de él más herencia que aquella que me permitiera reservar mi cuerpo de caricias no apetecidas … “, “…quise ser yo quien eligiera las manos que habrían de posarse en mi cintura, quise adueñarme de mi libertad, porque ella era el único don que, por mi condición de mujer, me había sido negado.”, y cuya casa acogió el primer salón literario regido por una mujer en la Córdoba califal.

   Wallada vivió la caída del califato Omeya. Murió el 26 de marzo de 1091, el mismo día del ataque almorávide a Córdoba. En los días próximos a su muerte, nos relata su historia de amor y desamor con el poeta Ibn Zaydun, y con su esclava Muhía. Con una hermosísima prosa, hace de su lectura tranquila, a pequeños sorbos, saboreando la belleza de sus palabras y frases, un verdadero lujo. Baste como ejemplo el siguiente párrafo, extraído del libro, y en el que vemos de qué forma tan hermosa y sutil describe su excitación:

“Cuando sus dedos rozaron mi cintura captaron sus sentidos el relámpago tibio que se extendió bajo la piel y, percatándose igualmente del temor ante aquellas sensaciones nuevas, puso sonrisas y juegos entre ambos, retrasando el encuentro largamente y de tal modo, que cuando desnudó mis pechos bajo la luna, había avivado ya las gotas de rocío en lo íntimo de mi vientre.”




30 de octubre de 2011

Reseña. La sombra de la luz. Enrique Cortés.

   "... el universo nacería y volvería a morir, pero antes o después ella volvería a encontrarse a su lado. Algún día coincidirían en el espacio las coordenadas de los átomos que les habían formado a ambos y él volvería a ser feliz, porque el tiempo es infinito, pero el espacio no."

   Sorprendente Enrique Cortés con esta pequeña novela de ficción, bien estructurada y de emocionante lectura de principio a fin. Profesor de Comentario de Texto de mi hijo mayor en su ya para él lejano paso por la educación secundaria, tuvo el detalle de regalarle y dedicarle este libro que ahora ha caído en mis manos y he tenido el placer de leer.

   En mi época, esta sí lejana, de estudiante de bachillerato, siempre me interesó sobremanera la física astronómica, todo aquello de los agujeros negros, las estrellas, la velocidad de la luz y la teoría de la relatividad. Quizá por eso este relato de un astronauta que emprende un viaje transpasando la velocidad de la luz hacia una estación espacial situada a una distancia incomprensible de la Tierra me ha gustado tanto. Pero quizá también me ha sido tan grata por la sutil moraleja que encierra, y que nada tiene que ver con la ciencia ficción: por muy grande que sea la aventura que tengas que acometer, no merece la pena si para ello tienes que renunciar a aquellos que te quieren.


   Último inciso. Lamento contradecir al autor, pero según las últimas teorías parece ser que el tiempo, al igual que el espacio, tampoco es infinito. Lo que indica que nuestros átomos no volverán a encontrarse de nuevo en las mismas coordenadas del espacio, y por tanto, y salvo que existan otros Universos, la única y última posibilidad que tenemos de ser felices es ahora mismo.

12 de agosto de 2011

La promesa


Octubre, 1990. Santiago de Compostela. Dos jóvenes, posiblemente cogidos de la mano, asoman por la Plaza de Platerías hasta desembocar en la del Obradoiro. Boquiabiertos, asisten a un espectáculo de piedra que impresiona el corazón y encoge el alma. Apenas han comenzado a vivir un proyecto nuevo de convivencia. En su mente se agolpan la incertidumbre y el coraje, el temor y la esperanza, pero, sobre todo, una tremenda ilusión. El destino, o el apóstol, les juegan una mala pasada. Por un error, el carrete de fotografía está velado y no les queda recuerdo de aquellos días, primeros que conviven juntos. Prometen repetir el viaje algún día.

 Julio, 2011. Han pasado casi veintiún años. De nuevo, igual de sorprendidos y de boquiabiertos, aparecen por Platerías aquellos dos ya no tan jóvenes, pero todavía con los mismos sentimientos en el pecho, y acompañados de sus dos hijos, que pronto comenzarán su propio proyecto de vida.  La promesa se había cumplido. Habíamos vuelto a Compostela.

Ahora percibo la vida como una peregrinación, como un camino que hay que recorrer siempre hacia adelante, que no permite volver atrás ni siquiera un solo paso. Ese camino a veces es llano y liso, pero en otras ocasiones, a menudo, empinado e incluso pedregoso. No lleva a ningún sitio. Quiero decir que no hay una meta que alcanzar que no sea sino recorrerlo. No aguarda recompensa al final. El premio es el propio camino, y con quién uno decida recorrerlo.

La joven de la fotografía es la persona que yo elegí como compañera. A día de hoy lo sigue siendo, y estoy seguro que lo seguirá hasta el final, igual que sé que fue la mejor elección de mi vida.

El primer amanecer en Santiago me reserva una sorpresa, no sé si del apóstol o del destino. Al subir la persiana de la habitación, descubro que está lloviendo, leve y mansamente. A lo lejos se ven, entre las nubes y la niebla, como borrosos, los pinos del bosque cercano. No puedo sino recordar a don Camilo: "...y la raya del monte lleva ya mucho tiempo borrada". Caminando hacia la panadería, un viento frío, húmedo, y  finas gotas de lluvia me golpean la cara con suavidad. A veces la felicidad no hay que buscarla, se la encuentra uno de frente, a la vuelta de cualquier callejón, o detrás de una palabra, o de una mirada. En un recuerdo, o en una promesa. 

18 de junio de 2011

Reseña. La Colmena. Camilo José Cela.

La primera vez que leí "La Colmena" era muy joven  y me resultó un libro difícil. Tuve la suerte de releerla recientemente, y cambió por completo la idea que tenía de ella. Con más de trescientos personajes, sin otro hilo argumental que sus vidas cotidianas en el Madrid de los primeros años de la década de los 40, constituye un retrato fiel de la miseria de esa época, sobre todo miseria moral, en la sociedad del nacional-catolicismo. Se publicó en Buenos Aires en 1951 por no superar la censura en España, donde pudo llegar en los años del tardofranquismo. Para leer esta novela, como si de un cuadro expresionista se tratara, hay que dar un paso atrás para tener una visión de conjunto.

Altamente recomendable para aquellos que dicen añorar tiempos que no vivieron ni conocen cómo los vivieron aquellos a los que la historia tuvo a mal situar en esos años. Transcribo un párrafo a continuación:

"Hay algunas chicas muy simpáticas, las de tres duros; no son muy guapas, ésa es la verdad, pero son muy buenas y amables, y tienen un hijo en los agustinos o en los jesuítas, un hijo por el que hacen unos esfuerzos sin límite para que no salga un hijo de puta, un hijo al que van a ver, de vez en cuando, algún domingo por la tarde, con un velito a la cabeza y sin pintar. Las otras, las de postín, son insoportables con sus pretensiones y con su empaque de duquesas; son guapas, bien es cierto, pero también son atravesadas y despóticas, y no tienen ningún hijo en ningún lado. Las putas de lujo abortan, y si no pueden, ahogan a la criatura en cuanto nace, tapándole la cabeza con una almohada y sentándose encima."

6 de junio de 2011

Reseña. La puerta de la Luna. Ana María Matute.

"Son los pueblos, las aldeas, los que reciben a los cuentos. Por la noche, suavemente, y en invierno. Son como el viento que se filtra, gimiendo, por las rendijas de las puertas. Que se cuela, hasta los huesos, con un estremecimiento sutil y hondo. Hay, incluso, ciertos cuentos que casi obligan a abrigarse más, a arrebujarse junto al fuego, con las manos escondidas y los ojos cerrados.
Los pueblos, digo, los reciben de noche. Desde hace miles de años que llegan a través de las montañas, y duermen en las casas, en los rincones del granero, en el fuego. De paso, como peregrinos. Por eso son los viejos, desvelados y nostálgicos, quienes los cuentan. "

   Ana Maria Matute tiene un estilo narrativo que no ha podido ser encajado dentro de ninguna corriente literaria, es un estilo propio, autónomo. Es en los cuentos donde narra con ese lenguaje infantil historias la mayoria de las veces crueles, como la vida, no dirigidas a los niños, a pesar de hablar de trasgos, duendes, príncipes y princesas. "La puerta de la Luna" es una recopilación de sus cuentos. Y para ella, los cuentos son magicos:

"El cuento es astuto. Se filtra en el vino, en las lenguas de las viejas, en las historias de los santos. Se vuelve melodía torpe, en la garganta de un caminante que bebe en la taberna y toca la bandurria. Se esconde en las calumnias, en los cruces de los caminos, en los cementerios, en la oscuridad de los pajares. El cuento se va, pero deja sus huellas. Y aun las arrastra por el camino, como van ladrando los perros tras los carros, carretera adelante. El cuento llega y se marcha por la noche, llevándose debajo de las alas la rara zozobra de los niños. A escondidas, pegándose al frio y a las cunetas, va huyendo. A veces pícaro, o inocente, o cruel. O alegre, o triste. Siempre, robando una nostalgia, con su viejo corazon de vagabundo."

Sin duda, el mayor cuento de Matute es su obra "Olvidado Rey Gudú", un cuento enorme y, valga la redundancia, inolvidable, que merece la pena leer con la mente de un adulto pero con el alma de un niño. No obstante, de esta recopilación quiero destacar algún párrafo:

"Por los cementerios de flores y de mariposas, en espera de la primavera; por los cementerios luminosos de las luciérnagas y los escondidos jardines de girasoles; por los valles subterráneos donde duermen los niños que no han muerto, tendidos, con los ojos abiertos y las manos llenas de arena de oro. Entre raices mojadas por el agua relampagueante de las tempestades, por los grandes viveros de estrellas caídas, junto al rocío sin estrenar, y los resplandecientes huesos de los ciervos malheridos que van a morir a las guaridas de los gnomos; allí, donde se abría paso el gran río desconocido de los hombres, aquel rio de aguas tomadas del sol, alli en el rojo lecho de aquel río que tenía orillas de menta y madreselva, y culebras de cristal, mirlos negros que brillaban como diamantes y gritaban que no les abandonara. Allí, donde nadie sabe ."

25 de mayo de 2011

Reseña. Inés y la alegría. Almudena Grandes.

"La Historia inmortal hace cosas raras cuando se cruza con el amor de los cuerpos mortales. "
 Con "Inés y la Alegría", Almudena Grandes comienza una serie de textos que da en llamar "Episodios de una guerra interminable". Es un homenaje a su autor favorito, Benito Pérez Galdós, pero aunque quisiera llamarlos "Nuevos Episodios Nacionales", no le parece apropiado porque según nos dice de forma literal, Franco y el franquismo han desvirtuado, tal vez para siempre, el adjetivo nacional, que Galdós supo dignificar como nadie.

Almudena Grandes es muy republicana, muy roja, comunista y muy feminista. No tuve aún ese concepto de ella cuando leí "Las edades de Lulú", una novela casi pornográfica, ganadora del premio Sonrisa Vertical. Posteriormente, "Atlas de Geografía Humana" y "Castillos de cartón" me fueron situando en torno a ella. La verdadera simbiosis llegó con "El corazón helado", texto que contiene párrafos que merecerían estar grabados a fuego en la frente de más de un tertuliano de ciertas cadenas de TDT, y que deberían explicarse en los colegios.

Inés y la Alegría es un ejercicio sincero, autocrítico desde el punto de vista del PCE, al menos por su parte, de la decepción de unos hombres y mujeres que, después de una guerra civil en su país, y de una guerra mundial en el exilio, fueron traicionados por su propio partido y por las potencias aliadas en la segunda guerra mundial y, sobre todo, testimonio desgarrador de cómo un pueblo realmente vencido dio la espalda a aquellos que volvieron a jugarse la vida para librarlo del fascismo. Galdós describió muy bien a la España oculta, negra y cruel, y Almudena lo borda en esta primera obra de su serie. Espero con impaciencia la próxima entrega.
"Media hora después, me ofrecí a detener a Inés, a ir a por ella y a encerrarla donde me dijeran. Luego, lo único que pude pensar fue que Dios existía. Existía, pero nunca iba a cambiar de bando, el muy hijo de puta. "

23 de mayo de 2011

Reseñas, El origen.

Después de hacer una reseña de un párrafo que me ha gustado de un libro, que podeis leer en la publicación anterior, he decidido que voy a publicar una pequeña nota de aquellos libros que lea, o que haya leído, o de párrafos de ellos que me provoquen una especial emoción, bien por su significado, bien por la forma en que están escritos. Para inaugurar estas notas, propongo a continuación uno de los comienzos de novela que más de han impactado, en este caso por su belleza (es pura música hecha palabras). Se trata del principio de "Mazurca para dos muertos", de Camilo José Cela:
"Llueve mansamente y sin parar, llueve sin ganas pero con una infinita paciencia, como toda la vida, llueve sobre la tierra que es del mismo color que el cielo entre blando verde y blando gris ceniciento, y la raya del monte lleva ya mucho tiempo borrada ."
Los libros que lea en el futuro tendrán su reseña en este blog. Aquellos muchos que ya he tenido el placer de leer la tendrán también en función de que me vaya recordando de ellos. La entrada comenzará con la palabra "Reseña" seguida del título del libro y del autor. A veces será una opinión, a veces un párrafo, quizá tan solo una frase.

Pero habrá uno del que no se expondrá una sola palabra. Es mi libro preferido de todos los que he podido disfrutar. Se trata de Gabo, de Gabriel García Márquez, y de su obra "Cien años de soledad". Para reseñarlo tendría que transcribirlo completo. Es, además, el libro que más veces he releído, y cada vez he obtenido más placer de él. La edición que conservo con el máximo celo y cariño me fue regalada por mis padres un día de reyes del año 1985. A mi padre debo el impagable don de haberme aficionado a la lectura, que he procurado por todos los medios transmitir a mis hijos, como valor fundamental e intrínseco del ser humano. Nunca podré pagárselo.

22 de mayo de 2011

Reseñas.

"Cuando llega la noche y trae la sorpresa de sus iluminaciones y sus sombras, y exalta la libertad de los tímidos que adquieren audacia y se mezclan con los adictos a la impunidad nocturna, entonces, muchos hombres y mujeres están en sus casas, sin hablarse, mirando sin ver la televisión. Presienten la seducción de la aventura y notan un vacío en sus ilusiones, y ese vacío, al bajar al estómago, creen que es hambre y piden por teléfono una pizza. "
Del relato  "Haz de cruzar la ciudad ", de Juan Eduardo Zúñiga. 
Forma parte del libro "Brillan monedas oxidadas ".