... somos el río de Heráclito, quien dijo que el hombre de ayer
no es el hombre de hoy y el de hoy no será el de mañana.
Cambiamos incesantemente y es dable afirmar que cada lectura de un libro,
que cada relectura, cada recuerdo de esa relectura, renuevan el texto.
También el texto es el cambiante río de Heráclito.

Jorge Luis Borges.

15 de marzo de 2012

Reseña. Balada de Caín. Manuel Vicent.




"En la época de los reptiles alados hubo un mono devorador de manzanas que comenzó a jugar con un palo y se sintió inmortal. Confundió el pensamiento con el dolor de cabeza..".

     Extraño relato, que no se muy bien cómo ubicar. Completamente anacrónico y a partes irreverente, en él compartimos la vida de Caín, el fraticida, contada en primera persona. La noticia del asesinato de Abel ocupa todas las pantallas de televisión de Manhattan y convierte al asesino en héroe:

"No existe dicha más refinada que sentirse adorado en la maldad"

     Caín atraviesa el desierto acompañando a sus padres, recién expulsados del paraíso. Al mismo tiempo es saxofonista en Nueva York. En su camino a través de las arenas atraviesan el cielo aviones de guerra. Abel lo enamora.

"El destino del hombre consiste en huir, sólo en huir detrás de un sueño".

     Una noche consigue entrar de nuevo en el paraíso, acompañado de un coyote y una mona, que entiendo representan la divinidad (o espiritualidad) y el instinto ( o animalidad) que acompañan al hombre. Dentro del Edén no hay nada, únicamente sombras, y conforme camina se va hundiendo irremediablemente en la arena. En ese preciso instante, en su apartamento en Nueva York, se hunde en la piel negra de su novia Helen, y en sus caderas de almendra.

"En eso consiste la felicidad: en un perfume evaporado, en la sensación de una belleza que está en la memoria y uno ya no recuerda."

     Interesante en el relato es la idea que Vicent expone de dios, un dios con minúscula, vengativo y caprichoso, infantil a veces, que juega y se divierte con el sufrimiento de sus criaturas como un niño con una lagartija, cruel.

- ¿A qué clase de dios adoras?
- Al dios inmediato.
- ¿Quién es?
 - El propio terror o arrojo que uno lleva dentro. Dios es nuestra ignorancia.

     Es un libro corto, fácil de leer y que nos enseña, sobre todo, que no es necesario en una novela la linealidad temporal, con párrafos y frases hermosos y muy significativos. Partes que nos hacen pensar, como por qué aparecen en el desierto, en tiempos del Génesis, columnas de tanques y aviones militares cruzando el cielo, o por qué un criminal adquiere en la sociedad moderna la consideración de héroe. 

     Aquellos que poseen el don de escribir, que no es más que el milenario y prehistórico don de contar historias, anterior a la propia escritura, suben un escaloncito cada vez que consiguen movilizar las neuronas y poner a pensar al lector.

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