... somos el río de Heráclito, quien dijo que el hombre de ayer
no es el hombre de hoy y el de hoy no será el de mañana.
Cambiamos incesantemente y es dable afirmar que cada lectura de un libro,
que cada relectura, cada recuerdo de esa relectura, renuevan el texto.
También el texto es el cambiante río de Heráclito.

Jorge Luis Borges.

22 de marzo de 2012

Reseña. Para leer al anochecer. Charles Dickens.




     Estaba levantado, afeitándome delante de mi espejo, cuando de pronto me di cuenta, para mi sorpresa y consternación, de que esa persona que aparecía reflejada en el espejo... ¡no era yo!





    Bonito libro de relatos que ha llegado a mis manos gracias a la publicidad del aniversario de Dickens. Cuentos de fantasmas, de aparecidos, misteriosos encuentros con los espíritus del más allá.



Encontré el interior de la casa transcendentemente lóbrego, tal como había esperado. Las sombras de los pesados árboles ondulaban cambiantes y lánguidas sobre la fachada principal, contagiándola de una tristeza inabarcable. ........... Parecía que la casa en general fuera la víctima callada de aquella clase de decadencia indescriptible que va depositándose sobre cualquier obra humana cuando ésta es abandonada a su suerte.

    

     Bonito conjunto de relatos góticos de misterio, que suponen un placentero pasatiempo para cualquier aficionado a la lectura. Destacar dos de ellos, el que da nombre al libro, "Para leer al atardecer", muy bien ambientado, y el último, breve pero tremendamente hermoso: "El niño que soñó con una estrella".



No existen muchos lugares que me guste tanto volver a visitar, cuando estoy ocioso, como aquellos en los que nunca he estado. Debido a que mi conocimiento de tales parajes se ha hecho esperar tanto tiempo, y ha madurado hacia una intimidad de naturaleza tan afectuosa, me tomo un interés particular en asegurarme personalmente de que permanecen inmutables en mi memoria.



     El cuento siempre tiene un atractivo especial, que pienso que de forma equivocada atribuímos a su brevedad o a la suposición de que es una lectura más ligera. Su poder de seducción proviene de otros lares, lo provocan otras causas menos superficiales.

       El cuento evoca la transmisión oral, anterior a la escritura, anterior a la Historia, por eso se nos antoja ancestral, tan antiguo como la propia humanidad. Nos dice Ana María Matute que se han hallado narraciones similares en civilizaciones distintas, separadas miles de kilómetros una de otra y con una cultura totalmente diferente. Es el soldado que viene de lejos el que lo trae, y lo cuenta a la doncella; la doncella al saltimbanqui; el saltimbanqui al peregrino; el peregrino a la prostituta; la prostituta al acemilero; el acemilero al soldado de otro ejército, y éste vueve a su  hogar, victorioso o derrotado, pero con el cuento en la mochila para transmitírselo a sus hijos, y a los hijos de sus hijos.

       El cuento de misterio tiene sus propios personajes, que forman parte de la imaginería popular. Yo quisiera destacar dos de ellos, propios de la mitología gallega y asturiana: la Santa Compaña, que anuncia la muerte en los cruces de caminos, y el Vedoreiro, o Vedoiro, preciosa palabra que define a aquel que predice el futuro y está relacionado con los muertos porque por error, en su bautizo fue ungido con los óleos de la extrema unción. Creo firmemente que hay mucha Cultura encerrada en estas supersticiones, en estos personajes seculares.

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