... somos el río de Heráclito, quien dijo que el hombre de ayer
no es el hombre de hoy y el de hoy no será el de mañana.
Cambiamos incesantemente y es dable afirmar que cada lectura de un libro,
que cada relectura, cada recuerdo de esa relectura, renuevan el texto.
También el texto es el cambiante río de Heráclito.

Jorge Luis Borges.

31 de enero de 2012

Educación cívica y constitucional.

   El Ministro de Educación anuncia esta tarde la reforma de la Educación Secundaria Obligatoria y del Bachillerato, y la supresión de la asignatura Educación para la Ciudadanía.  Creo sinceramente que empieza la quema, que con estas mayorías que los ciudadanos concedemos tan gratuitamente, tan a cambio de nada, no debería de sorprendernos, pero mucho me temo que terminarán, más pronto que tarde, por indignarnos. Merecido lo tenemos. La Ínsula de Barataria no puede ser gobernada por cualquier escudero, puesto quizá para mofa de aquellos que manejan los hilos de las marionetas. La lástima es que nosotros ya no somos siquiera eso, son nuestros representantes los títeres. ¿Qué somos entonces? No sé.

   Sustituir Educación para la Ciudadanía por "Educación cívica y constitucional" es mucho más que un cambio de nombre. Se va a eliminar todo aquello que crea conflictividad social, según ellos. Supongo que se refieren a los homosexuales, al aborto, al divorcio, a los preservativos, a los embarazos no deseados, a los dibujos de los Simpson, al Gran Wyoming, a El Jueves, a las gominolas (no sé si os habeis dado cuenta, pero tienen forma de pezón), y en definitiva, a todo aquello que sea susceptible de pecado, bien por acción o por omisión. Durante años existió una asignatura así, se llamaba Formación del Espíritu Nacional. Lo vergonzoso es que el cambio es porque Educación para la Ciudadanía "adoctrina". ¿...?




   Pero como en toda decisión política hay algo más maquiavélico, algo que va por debajo de la línea de flotación, que no es detectable a simple vista. Como una  bacteria que no se puede detectar sin microscopio, pero que infecta y se transmite en el aire, en la respiración. Se le quita un año a la Educación Secundaria,  se fija un bachillerato de tres años. El detalle es sutil. Así, el primer curso de bachillerato entra a formar parte de la edad de educación obligatoria, lo que inevitablemente lleva al Estado a tener que concertar también el bachillerato con colegios privados que, casualmente, en su inmensa mayoría, son colegios católicos. Luego nos dicen que la iglesia católica hace una gran labor en España cubriendo la parte de la educacion que el estado no alcanza a prestar. "Pa mear y no echar gota". 





22 de enero de 2012

Visita nocturna a la Mezquita de Córdoba

     Este fin de semana he tenido oportunidad de asistir al espectáculo “El alma de Córdoba”, una visita nocturna guiada a la Mezquita de Córdoba.  Visita en grupo restringido, que jugando con la luz y con el sonido,  sumergen al visitante en un ambiente único e inigualable, en más de un milenio de historia.

     Para comenzar la visita se entra en la Mezquita por la “Puerta de los Deanes”.  Bajando desde el centro de la ciudad, justo antes de llegar a la citada puerta, encontramos el “Postigo de la Leche”.  Se desconoce si el nombre lo recibe porque en las gradas de dicho lugar eran abandonados  los recién nacidos cuyas madres, por diversos motivos, no pudieran criar, o si en su interior aguardaban las madres lactantes a ser contratadas por la Casa Cuna para dar de mamar a los huérfanos o expósitos.



    
    


      El hecho es que llegamos con cierto adelanto sobre la hora de inicio. Nos colocaron nuestros receptores y auriculares y entramos dentro del recinto. Pasear en solitario por el Patio de los Naranjos, casi en penumbra, y con el sonido ambiente de una dulzaina y un caudal de agua supone el primer golpe emocional de la noche. De repente te pesa el conocimiento, la completa certeza, de que el lugar que pisas carga con la historia de grandes civilizaciones, de cientos de generaciones. Lugar destinado a las abluciones de los fieles antes de acudir a la oración durante más de quinientos años, preámbulo de la Catedral cristiana desde 1236. Y por qué no decirlo, refugio nocturno de criminales y delincuentes de todo tipo que, perseguidos por la Justicia, se refugiaban entre sus columnas “acogiéndose a Sagrado”. No obstante, si para tu desgracia tu enemigo era lo suficientemente poderoso, de poco te servía porque con toda seguridad pagaría a sicarios para que, bajo la misma fórmula, acogidos en el patio se encargaran de que al amanecer tuvieras un par de dagas clavadas en la espalda.

     La visita interior a la catedral es como una clase de historia que se imparte en el propio terreno de juego. Las luces y las sombras van dirigiendo la atención a aquella parte a que se refiere el narrador. Los musulmanes iluminan las mezquitas desde abajo a arriba, dejando en penumbra la zona más baja, para que invite a la oración y a la reflexión interior. Para notar esto en la visita hay que desviar la mirada del foco principal de atención a aquello que nos queda casi oculto.

     En el año 929, Abd al-Rahman III proclama el Califato de Córdoba. De esta manera se establece la independencia respecto de Damasco, no ya política, sino religiosa, y la ciudad se convertirá en la más importante del mundo en su época. Mientras Europa vive en plena Edad Media, con un sistema feudal oscurantista y una economía incapaz de asegurar la subsistencia de la población, en Al-Ándalus se estudian los poetas, filósofos, médicos y matemáticos griegos, y se desarrollan las ciencias y las letras, la poesía y la matemática, la medicina y la astronomía. Su poder militar alcanza a la mismísima catedral de Santiago de Compostela, destruída por Almanzor ya casi al final del Califato. Casi trescientos años después de su proclamación, en 1236, se celebra la primera misa cristiana en la mezquita de Córdoba. Ambos acontecimientos suceden bajo la cúpula del primer Mihrab del templo, y bajo esa misma cúpula hemos podido conocerlos.

     La narración final pretende hacerte  reflexionar. Previa a la actual catedral católica se levantaba la mayor y más lujosa mezquita del Islam, pero con anterioridad a ésta existía una iglesia cristiana visigoda, levantada también en un templo anterior de origen romano, y éste a su vez quizá sobre otro templo pretérito. ¿Existen recintos, lugares, que tienen un carácter sagrado, con independencia de los tiempos y de la civilización que los viva? Personalmente creo que no, que simplemente cuando una civilización cae y surge una nueva, ésta se impone y levanta sus propios templos sobre los de la anterior, como una cruel forma de demostrar quiénes son los vencedores y quiénes los vencidos.

     No obstante, parece que sí hubo momentos de convivencia más o menos pacifica entre musulmanes, cristianos y judíos en Al-Ándalus. Aunque esta teoría tiene importantes detractores (sobre todo a partir de los atentados de las Torres Gemelas), mi opinión es que es cierta. Lo que ocurre es que en las condiciones en que se dio hoy día serían consideradas como xenófobas. En el siglo X, que un cristiano o un judío pudiera conservar sus bienes y practicar su religión, a pesar de tener que pagar más impuestos y no poder acceder a determinados cargos en la administración, era más de lo que para la mentalidad de la época se podía exigir. Esto fue así únicamente en determinados momentos. De todas formas, fue más de lo que con posterioridad la civilización cristiana ofreció a los vencidos. Las capitulaciones que Fernando e Isabel ofrecieron a Boabdil fueron poco tiempo respetadas. Pero eso ya es harina de otro costal.

     Ayer salimos de la Mezquita con frío, con mucho frío, pero con la sensación de haber vivido algo inolvidable. Y es que lo bueno de la historia es que, a veces, no está sólo en los libros.

9 de enero de 2012

Reseña. Caligrafía de los sueños. Juan Marsé.




"En la posada del fracaso,
donde no hay consuelo ni ascensor,
el desamparo y la humedad
comparten colchón..."


             Joaquín Sabina.      



   
     Sin apenas más argumento que un pequeño trozo de vida, real o imaginada,  quizá soñada, casi una fotografía, ni tan siquiera un cortometraje; sin más decorado que una ciudad que se intuye tenebrosa, sumida en la niebla de una miseria que venía con los tiempos, tanto en el calor que asfixia a los personajes como en la lluvia que los ahoga.


   "Anochece cuando sale a la calle. Los días han menguado, la luz es más difusa y engañosa, el aire más cortante. Una tenue neblina sofoca el amarillento alumbrado de las farolas."
 ......
     "¿A dónde van a parar los dedos muertos de los pianistas?, anota con letra diminuta en su cuaderno secreto de tapas negras."



   El joven pianista frustrado por un accidente en el que pierde un dedo, aprendiz de joyero (gesto autobiográfico), apunta interés por la literatura, le gusta leer y comienza a pensar en escribir. Pero lo más importante es la cuestión que se vislumbra entre líneas: el conocimiento de la realidad y hasta qué punto el escritor puede influir en ella, o crear otra distinta, así como la validez de una y otra.


    "El factor germinal de la escritura ha hecho mientras tanto su trabajo, y algo le induce de pronto a arrancar la hoja garabateada de la libreta y disponer de otra limpia, tantear nuevamente el lápiz con los dedos doloridos y estar atento a la melodía de las palabras que ahora vuelven."




     El lector puede encontrar en esta novela una prosa exquisita, elegante, hermosa y bien construída, pero sin concesiones para con los adornos innecesarios:

  
     "... de modo que todo acaba nuevamente diluido en el limo invernal por el que resvalan los días, en la grisura uniforme que el barrio y la ciudad soportan como un estigma, y uno vuelve a pensar que las cosas que de verdad importan en la vida han de ser otras y pasan lejos de aquí, lejos de nosotros."

.........

     "En la antigua masía abandonada, sumida en el silencio de los derruidos muros de argamasa y de las carcomidas vigas de madera invadidas por zarzas y resecos matorrales, la pandilla se reagrupa al borde de un talud empinado al que se adhiere una inhóspita maraña de arbustos y convoca peligros, confusas emociones y pactos secretos con el futuro, vengándose cruelmente en lagartijas y saltamontes y confabulándose para atraer hasta aquí, algún día no muy lejano, a una novia que se dejará tocar."



     Lo mejor de la novela, bajo mi punto de vista, son sus personajes. Bien construídos, perfectamente desarrollados. Todos participan en el ambiente que Marsé nos presenta en la trama, cada cual con su personalidad perfectamente definida, unos más transparentes que otros, ninguno sobra ni falta, todos exponen, en su justa medida, su carácter y forma de ser, sus sinsabores y amarguras, esperanzas y desengaños.



     "Bajo un cielo estriado de nubes, escucha el silbido del viento en los cables del tendido eléctrico y también el silencio sobre los campos labrados, observa la simétrica languidez y continuidad de lo surcos umbríos, el levísimo polvo rojo que flota inmóvil sobre los caballones, y entonces cree captar la fugacidad del tiempo y piensa en el misterio y la certeza de la muerte."



     Sin duda, lo que más me ha impresionado de la obra es la carta, que supone de amor, que el protagonista reconstruye. Y es porque en ella se refleja claramente la influencia del padre, del ambiente familiar, en su personalidad y en su forma de pensar y escribir. Son frases, connotaciones que se cuelan de forma inconsciente, que nos dan a entender que de verdad, con absoluta sensación de realidad, es el propio personaje el que está escribiendo la carta. Supongo que para un escritor conseguir que el lector tenga el convencimiento, la total certeza, casi como un dogma, de creer que es el  personaje quien le habla, debe ser la meta a conseguir. Cuando realmente se disfruta una novela es cuando al leerla se la reconoce como real. Yo he tenido esa sensación al leer este libro.