... somos el río de Heráclito, quien dijo que el hombre de ayer
no es el hombre de hoy y el de hoy no será el de mañana.
Cambiamos incesantemente y es dable afirmar que cada lectura de un libro,
que cada relectura, cada recuerdo de esa relectura, renuevan el texto.
También el texto es el cambiante río de Heráclito.

Jorge Luis Borges.

28 de abril de 2012

Reseña. Bariloche. Andrés Neuman.







La tormenta se agolpa dilatando terribles vientres negros y gaseosos. El agua viaja, encrespa su transcurso.




Buenos Aires. Enorme, solitaria y cosmopolita. Madrugadas de calles solitarias. Mendigo, camarero, anciano...

Había una pared blanca y una bombilla débil que parece la horca de una cabeza iluminada. Hay una silla, un hombre insomne, un salón en silencio. Y al fin, revoloteando, hay el espectro rojo de una figura hermosa, obsesionante en camisón, los senos atenuados de piña de pinares, firmes, aromáticos, un frío espectro que se mantiene a flote detrás de la ventana y que contempla con transparentes ojos de pez alucinado las espaldas del hombre, sentado y trabajando, solo junto a la mesa.

El aparente anonimato del ser humano en la gran urbe. La amistad. La traición, el engaño.
 
Demetrio entrecerró los ojos y mientras percibía los frenazos y las arrancadas disfrutó de aquella tarde, del sábado, del domingo que venían, y concibió una plenitud sólo posible los viernes al mediodía, cuando el descanso es todavía una promesa.


 La infancia, siempre lejana, aparentemente inacabable y eternamente añorada.


Yo pienso que a lo mejor se forma una familia para intentar matar la orfandad que cada uno sufre desde que nace. Por eso me sentía tan solo cuando veía cómo mamá le llevaba la sopa y el pan al viejo y él no la miraba a los ojos, demasiado concentrado en la chimenea, como imaginándose su propia hoguera, intentando acostumbrarse a las llamas aunque sea con los ojos que le negaba a mamá. Todos nos sentíamos solos.

El primer encuentro con el amor, circularmente evocado y nunca repetible.

Y entonces me besó distinto, un beso largo y triste que yo no entendí del todo pero que era como definitivo. Fue esa madrugada cuando más pasión sentí, y desde esa vez mi vida va así medio limosneando cachitos de ese sentimiento.



La vida fuera de la asfixiante ciudad, tan lejana como el tiempo. Bariloche...


El agua pulsa la orilla con sigilosa oscuridad, como una piedra que, arrojada, permaneciese en un sonido suspenso y ondulante. El crujir de los grillos aturde la atmósfera del bosque, las luciérnagas tejen pequeños resplandores. Los arrayanes ligeramente vibran y desprenden un húmedo perfume a madera agrietada. Veloz, el frío se extravía. La tierra va espesándose hasta hundirse en la orilla pedregosa, donde el agua golpea con destellos de plata. En la pantalla del cielo minúsculas monedas giran sobre su eje. El ocre desconchado de los troncos se oculta tras la sombra. La maleza recorre, ensortijada, el olvido, mientras entre las lanzas de los arrayanes una roja figura en camisón, espectral y obsesionante, cruza apresurada como el único azar de un tiempo inmóvil.

25 de abril de 2012

Reseña. La broma. Milan Kundera.




    Muy anterior a "La insoportable levedad del ser" (ver publicación), en esta primera novela de Kundera enseguida percibimos una prosa más ligera, menos circular y profunda, más directa también, en la que además la cuestión política contra el totalitarismo comunista es más marcada y evidente.

     A lo largo de la obra esta reivindicación es omnipresente, si bien en su parte central, incluso de forma un tanto aledaña al argumento (¿inmadurez de la trama?), y a través de un personaje a mi juicio no muy justificado en la novela, no bien "enmarcado" en los acontecimientos que se narran, se hacen unas interesantes comparaciones entre el socialismo y el cristianismo. En un primer lugar la reflexión es conscientemente ingenua, dispuesta a justificar a ambos:

"Significa (ser cristiano) renunciar a los intereses personales, a la abundancia y al poder y dirigirse, cara a cara, a los pobres, a los humillados y a los que sufren. ... Las Iglesias no comprendieron que el movimiento obrero es el movimiento de los humillados, de los que anhelan la justicia, de los que suspiran por ella. No tenían interés en preocuparse con ellos y para ellos por el reino de Dios en la tierra. Se aliaron a los explotadores y así le quitaron el movimiento obrero a Dios. ... Lo único que puedo hacer es lamentar la trágica equivocación que alejó al socialismo de Dios."

"Estoy perfectamente convencido de que la línea del pensamiento europeo que parte del mensaje de Jesús, conduce a la igualdad social y al socialismo de un modo mucho más ineludible."
     Pero en breve la situación se invierte, de la utopía compartida de la igualdad y la justicia social se pasa a la tiranía, igualmente compartida, de la anulación total del individuo y de la Razón en beneficio de la consecución de un fin que se desconoce:

"Cuando una persona se entrega a su fe se comporta con humildad y humildemente debe aceptar el castigo, aunque sea injusto. Los humildes serán elevados. Los penitentes serán purificados. Los que son objeto de un atropello, tienen la posibilidad de demostrar su fidelidad. Si usted se enemistó con el grupo al que pertenecía sólo porque la carga puesta sobre sus espaldas era demasiado pesada, entonces es que su fe era débil y no fue capaz de superar la prueba a la que fue sometido.
En su pleito con el partido yo no estoy de su parte, porque sé que en este mundo sólo puede hacer grandes cosas un grupo de personas ilimitadamente entregadas, que ponen su vida humildemente en manos de un fin superior. Usted, Ludvik, no se ha entregado sin límites. Su fe es precaria. ¡Cómo no iba a serlo si su único punto de referencia ha sido siempre usted mismo y su pobre razón!."

"No por el acto que tú eliges, sino por el de aquello con lo que te topas contra tu elección, tu pensamiento y tu deseo, por ese camino has de ir, ahí es adonde yo convoco, ahí es donde has de hacer de aprendiz, ése es tu tiempo, por ahí fue tu maestro..." (Lutero)

     Ludvik, el protagonista, envía a su novia una postal en la que a modo de broma hace unas críticas políticas que marcarán toda su vida. Expulsado del partido y de la universidad, es condenado a trabajar en las minas de Ostrava, ciudad cubierta y sucia por el polvo negro, donde únicamente en el cementerio crecen las flores. Allí conocerá el amor no correspondido. Años después, planteará su venganza seduciendo a la mujer de quien fundamentó su condena. Sólo conseguirá provocar sufrimiento en los inocentes. Fracaso, desencanto.

     Ya encontramos en esta obra la cuestión filosófica del tiempo: el eterno retorno o su recorrido lineal.

El quid de la cuestión estaba en la imposibilidad del retorno. Todas las situaciones básicas de la vida son sin retorno. Para que el hombre sea hombre, tiene que atravesar la imposibilidad de retorno con plena conciencia. Beberla hasta el fondo.
     Existe una angustiosa situación vital, donde sentimos el vacío de un equilibrista que apenas vislumbra el alambre bajo sus zapatillas, pero tiene perfecta sensación del vacío bajo su cuerpo:

A pesar de mi escepticismo me ha quedado algo de superstición, por ejemplo esta extraña convicción de que todas las historias que en la vida me ocurren, tienen además algún sentido, significan algo; que la vida, con su propia historia, dice algo sobre sí misma, que nos desvela gradualmente alguno de sus secretos, que está entre nosotros como un acertijo que es necesario resolver, que las historias que en nuestra vida vivimos son la mitología de esa vida y que en esa mitología está la clave de la verdad y del secreto.
     En un final que es como un domingo por la tarde, Kundera nos muestra que el pasado es irreparable, pero que a la vez el presente no nos pertenece, y que incluso el futuro es igualmente irreparable. Sensación de marioneta para la existencia, como si viviéramos flotando en un río, arrastrados por la corriente, apenas pudiendo luchar para desviar nuestro destino los centímetros imprescindibles para no rompernos contra una roca, pero siempre con la sensación inevitable de la caída en catarata, y el desasosiego de pensar que las aguas seguirán corriendo después de nosotros, que nuestro rastro será el olvido:


... la mayoría de la gente se engaña mediante una doble creencia errónea: cree en el eterno recuerdo (de la gente, de las cosas, de los actos, de las naciones) y en la posibilidad de reparación (de los actos, de los errores, de los pecados, de las injusticias). Ambas creencias son falsas. La realidad es precisamente al contrario: todo será olvidado y nada será reparado. El papel de la reparación (de la venganza y del perdón) lo lleva a cabo el olvido. Nadie reparará las injusticias que se cometieron, pero todas las injusticias serán olvidadas.

     Pero hay otro concepto importantísimo en la trama filosófica en la que nos vemos envueltos. Es el papel que juegan en nuestro destino los otros "yoes" que conforman nuestro entorno, así como los parámetros sociales, políticos e históricos que se conjugan en el tapete donde nos toca jugar nuestra única partida, aquella que ya estamos condenados a perder desde antes que se repartan las cartas:


... por mucho que yo la hubiese amado, por muy única que fuese, era totalmente inseparable de la situación en la que nos habíamos encontrado y enamorado. ..... ¿Qué sería la figura de Hamlet sin el castillo de Elsinor, sin Ofelia, sin todas las situaciones concretas por las que pasa, qué sería sin el texto de su papel, qué sería haciendo abstacción de todo eso? ¿Qué quedaría de ella, más que una especie de esencia ilusoria, vacía, muda?


     Es una especie de perversión del "Yo soy yo y mis circunstancias" de Ortega. Desde este sentido que nos transmite "La Broma" el precepto filosófico se convierte en el "Yo no soy yo sin mis circunstancias", nos desnuda el ego y lo somete a temperatura ambiente. En una última vuelta de tuerca, nos ofrece el "Yo soy yo a pesar de mis circunstancias". En este momento nos hemos convertido en inadaptados, o quizá hayan sido nuestras "circunstancias", ajenas a nosotros al menos en cuanto a voluntad  (la postal escrita a la novia), las que lo hayan conseguido.









24 de abril de 2012

La tronera (Antonio Gala).





 Artículo de Antonio Gala, publicado en su sección "La Tronera", diario El Mundo, lunes 23 de abril de 2012:





 

 

Mis libros.



No soy retrógrado. No me convertiré en piedra por mirar hacia atrás como la mujer de Lot. Soy hombre de mi tiempo; lo he vivido con intensidad. También la lectura. Amo el libro, he vivido y bebido con avidez en él. Mi casa tiene un torreón de 15 metros dedicado a ellos. Mi estudio, en cada pared de 5x4 metros tiene 10 hileras donde se aprietan unos contra otros. Y al fondo, la Colección Austral completa... Vinieron hace poco a pedirme autorización para editarme en una pantalla limpia, donde, apoyando un dedo, se dobla la página con elegante movimiento. Cada vez que lo intentaba yo, se ennegrecía el aparato. Dí mi consentimiento, pero sé que nunca leeré en ese invento, ni a mí ni a nadie. Me faltará primero, la vida; después, la cercanía. Un libro es un ser vivo hecho a mí, para mí. Quizá yo sea anticuado; no es hora de cambiar. ¿Cómo se leerá en el siglo XXI?. Puede que no se lea: se escuche o se adivine...  Yo necesito un peso vivo, páginas táctiles, lecturas inmóviles, el modo mío de ser que un libro tiene: su calor, su intimidad. Mi cariño hacia ellos hasta la muerte... Y escribo sobre libros en blanco, como ahora mismo. Si hay eternidad y no me ofrece esas posiblidades, prefiero terminarme.



20 de abril de 2012

Borgiana.






Vibrante en las espadas y en la pasión

y dormida en la hiedra,

sólo la vida existe.

El espacio y el tiempo son formas suyas,

son instrumentos mágicos del alma,

y cuando ésta se apague,

se apagarán con ella el espacio, el tiempo y la muerte,

como al cesar la luz

caduca el simulacro de los espejos

que ya la tarde fue apagando.



11 de abril de 2012

14 de abril.







     Próxima efeméride, afortunadamente cada año menos desconocida. Me he permitido trasladar a estas hojas algunos de los artículos de la Constitución Española de 1931 que me parecen significativos, fundamentalmente no solo en cuanto a la forma del Estado, sino respecto a la laicidad del mismo. Constitución que desgraciadamente vendrían a derogar de facto los fusiles y los cañones, y cuya caída, según la opinión de Gabriel Jackson, que plenamente comparto, se fraguó en los cuarteles, en los casinos y en las sacristías.

     Sirvan estas líneas como homenaje y como indicio de que queda camino por recorrer todavía.



Art. 1º.- España es una República democrática de trabajadores de toda clase, que se organiza en régimen de Libertad y Justicia.
     Los poderes de todos sus órganos emanan del pueblo.
     ...


Art. 2º.- Todos los españoles son iguales ante la ley.


Art. 3º.- El Estado español no tiene religión oficial.


Art. 6º.- España renuncia a la guerra como instrumento de política nacional.


Art. 25º.- ... El Estado no reconoce distinciones y títulos nobiliarios.


Art. 26º.- Todas las confesiones religiosas serán consideradas como Asociaciones sometidas a una ley especial.
      El Estado, las regiones, las provincias y los Municipios, no mantendrán, favorecerán, ni auxiliarán económicamente a las Iglesias, Asociaciones e Instituciones religiosas.
       Una ley especial regulará la total extinción, en un plazo máximo de dos años, del presupuesto del Clero.
     Quedan disueltas aquellas órdenes religiosas que estatutariamente impongan, además de los tres votos canónicos, otro especial de obediencia a autoridad distinta de la legítima del Estado. Sus bienes serán nacionalizados y afectados a fines benéficos y docentes.
     Las demás Órdenes religiosas se someterán a una ley especial votada por estas Cortes Constituyentes y ajustada a las siguientes bases:
1º. Disolución de las que, por sus actividades, constituyan un peligro para la seguridad del Estado.
2º. Inscripción de las que deban subsistir, en un Registro especial dependiente del Ministerio de Justicia.
3º. Incapacidad de adquirir y conservar, por sí o por persona interpuesta, más bienes de los que, previa justificación, se destinen a su vivienda o al cumplimiento directo de sus fines privativos.
4º. Prohibición de ejercer la industria, el comercio o la enseñanza.
5º. Sumisión a todas las leyes tributarias del país.
6º. Obligación de rendir anualmente cuentas al Estado de la inversión de sus bienes en relación con los fines de la Asociación.
     Los bienes de las Órdenes religiosas podrán ser nacionalizados.


Art. 27º.- ..... Todas las confesiones podrán ejercer sus cultos privadamente. Las manifestaciones públicas del culto habrán de ser, en cada caso, autorizadas por el Gobierno.


Art. 44º.- Toda la riqueza del país, sea quien fuere su dueño, está subordinada a los intereses de la economía nacional y afecta al sostenimiento de las cargas públicas, con arreglo a la Constitución y a las Leyes.
     La propiedad de toda clase de bienes podrá ser objeto de expropiación forzosa por causa de utilidad social mediante adecuada indemnización, ...
     Con los mismos requisitos la propiedad podrá ser socializada.


Art. 46º.- El trabajo, en sus diversas formas, es una obligación social, y gozará de la protección de las leyes.
    La República asegurará a todo trabajador las condiciones necesarias para una existencia digna.


Art. 48º.- ... La enseñanza primaria será gratuita y obligatoria.
     Los maestros, profesores y catedráticos de la enseñanza oficial son funcionarios públicos. La libertad de cátedra queda reconocida y garantizada.
     La República legislará en el sentido de facilitar a los españoles económicamente necesitados el acceso a todos los grados de enseñanza, a fin de que no se halle condicionado más que por la aptitud y la vocación.
     La enseñanza será laica, hará del trabajo el eje de su actividad metodológica y se inspirará en ideales de solidaridad humana.
     Se reconoce a las Iglesias el derecho, sujeto a inspección del Estado, de enseñar sus respectivas doctrinas en sus propios establecimientos.


Art. 85º.- El Presidente de la República es criminalmente responsable de la infracción delictiva de sus obligaciones constitucionales.


Art. 92º.- El Presidente del Consejo y los Ministros son, también, indivualmente responsables, en el orden civil y en el criminal, por las infracciones de la Constitución y de las leyes.





7 de abril de 2012

Reseña. La insoportable levedad del ser. Milan Kundera.





     Y es que las preguntas verdaderamente serias son aquellas que pueden ser formuladas hasta por un niño. Sólo las preguntas más ingenuas son verdaderamente serias. Son preguntas que no tienen respuesta. Una pregunta que no tiene respuesta es una barrera que no puede atravesarse. Dicho de otro modo: precisamente las preguntas que no tienen respuesta son las que determinan las posibilidades del ser humano, son las que trazan las fronteras de la existencia del hombre.


      Con el decorado al fondo de la invasión rusa de Checoslovaquia tras la "primavera de Praga" y los tanques soviéticos en las calles de la ciudad, se construye esta historia desasosegante, casi angustiosa, tremendamente atormentada, muy filosófica y con claros elementos freudianos. Sin embargo el escenario político no es más que eso, un decorado. La historia transcurre a pesar de él, perpendicular a él. Cuando Teresa fotografía la ciudad ocupada podría estar fotografiando cualquier otra ciudad, cualquier otra situación, y la trama sería la misma.

     Kundera no describe a los personajes, ni siquiera los escenarios en los que transcurre la acción. Por el contrario, sí los analiza, examina sus personalidades y su forma de ser y pensar como con un finísimo bisturí que llegara al rincón más remoto de la psicología de cada uno de ellos.


El exilio.

     El propio autor pasó gran parte de su vida y escribió parte de su obra exiliado en Francia. Se une al gran número de escritores europeos que en el siglo XX tuvieron que huir de su patria, lista que desgraciadamente inauguraron los escritores y poetas españoles. El personaje principal de la novela, Tomás, también se exilia en Zurich para poder continuar ejerciendo su pasión, la medicina. 

     Cuando el exilio está motivado por razones distintas del totalitarismo político, como pueden ser motivos sociales, laborales o económicos, lo rebajamos un escalón en nuestra escala de valores y lo llamamos emigración.



     El que está en el extranjero vive en un espacio vacío en lo alto, encima de la tierra, sin la red protectora que le otorga su propio país, donde tiene a su familia, sus compañeros, sus amigos y puede hacerse entender fácilmente en el idioma que habla desde la infancia.




El Kitsch.

     Término que se usa para referirse despectivamente a la vulgarización del arte por parte de la burguesía, o a aquellos objetos que son claramente de mal gusto. No obstante, el autor lo dota de un nuevo significado que estará presente a lo largo de toda la novela. El kitsch pasa a representar todo aquello que se oculta porque es feo o nos averguenza mostrar a los demás, es lo que se barre y se esconde bajo la alfombra. Sabina, una de las protagonistas femeninas, llegará a decir que no es contraria el comunismo, sino al kitsch del comunismo. La palabra cobra su máximo significado cuando se usa para "redimir" a alguien después de su muerte, como es el caso de la inscripción en la lápida de otro de los protagonistas, Franz. "Tras tanto andar errante, el regreso."

     Antes de que se nos olvide, seremos convertidos en kitsch. El kitsh es una estación de paso entre el ser y el olvido.


El amor.

     Es el verdadero protagonista de la obra. El autor lo plantea como una relación de fuerza entre dos seres antagónicos, contrarios en su forma de ser y en su concepción de las relaciones amorosas. El lector intuye con angustia, casi con dolor, que el antagonismo entre los actores y la desproporción entre sus fuerzas resultan imprescindibles, que una relación de amor necesita de un vencedor y de un vencido, que es una batalla cruenta e irrenunciable, para descubrir al final que el papel de la victoria y el de la derrota se intercambian constantemente entre los amantes.




     Nunca seremos capaces de establecer con seguridad en qué medida nuestras relaciones con los demás son producto de nuestros sentimientos, de nuestro amor, de nuestro desamor, bondad o maldad, y hasta qué punto son el resultado de la relación de fuerzas existentes entre ellos y nosotros.




     Tomás representa la fuerza. Divorciado, lleva una vida donjuanesca con numerosas amantes, y desde el principio se niega a renunciar a ellas. Teresa ejerce la debilidad. Tomás se enamora de ella por compasión: cuando hacen el amor por primera vez cae enferma con fiebre y tiene que cuidarla, decubriendo que para dormir tiene que hacerlo agarrada a su brazo. La entrega de ella es total, en renuncia de sus principios incluso consiente las infidelidades de Tomás.

    
 Todos tendemos a considerar la fuerza como culpable y la debilidad como víctima inocente. ... Su debilidad era agresiva y le obligaba a constantes rendiciones, hasta que por fin dejó de ser fuerte y se convirtió en un conejito en su regazo.


     Sin embargo, el amor de Teresa hará que Tomás renuncie a su bien más preciado: ejercer la medicina. Regresará a Praga del exilio por ella, a sabiendas que el régimen comunista no le iba a permitir trabajar de médico; renunciará a sus amantes y a la vida en la ciudad para buscar el anonimato en la soledad de la vida rural. Contra toda lógica, ha sido al final el polo más débil el que ha conseguido atraer hacia sí al más fuerte. En el amor pleno únicamente es válida la rendición sin condiciones si quien se entrega es aquel que tiene el poder y la fuerza para vencer.



El ser.

     Toda la obra está imbuida de un existencialismo desesperanzador, atormentado:

     No existe posibilidad alguna de comprobar cuál de las decisiones es la mejor, porque no existe comparación alguna. El hombre lo vive todo a la primera y sin preparación. Como si un actor representase su obra sin ningún tipo de ensayo. Pero ¿qué valor puede tener la vida si el primer ensayo para vivir es ya la vida misma? Por eso la vida parece un boceto. Pero ni siquiera boceto es la  palabra precisa, porque un boceto es siempre un borrador de algo, la preparación para un cuadro, mientras que el boceto que es nuestra vida es un boceto para nada, un borrador sin cuadro. ......  Lo que sólo ocurre una vez es como si no ocurriera nunca. Si el hombre sólo puede vivir una vida es como si no viviera en absoluto.

     El protagonista, Tomás, nace de pie junto a la ventana de su piso, mirando a través del patio hacia la pared del edificio de enfrente, sin saber qué debe hacer. La vida se compone de miles, de decenas de miles de encrucijadas y en cada una de ellas tenemos que tomar una decisión, que condiciona la siguiente, y ésta a otra, y así se va conformando, amorfa e impredecible. Las decisiones se toman sin experiencia, con la única intuición del vértigo vital, de la atracción del abismo y del oculto deseo de caer. Jamás sabremos qué decisión fue acertada, siempre sospecharemos con desencanto que otros caminos hubieran podido suponer un desenlace mejor.

     En contraposición a esta teoría se esboza al principio de la novela la de Nietzsche sobre el eterno retorno, que presupone que cada instante se repetirá en un momento determinado. Aún más descorazonadora, pues si esto es así, las decisiones que se toman no condicionan nuestro presente, ni tan siquiera nuestro futuro, pues ha de repetirse tal cual vaya a suceder de forma indefinida. Es entonces una renuncia al libre albedrío. Como dijo Borges, "La puerta es la que elige, no el hombre". En la obra del autor argentino las teorías del tiempo y la eternidad son casi obsesivas.

     Si cada uno de los instantes de nuestra vida se va a repetir infinitas veces, estamos clavados a la eternidad como Jesuscristo a la cruz. La imagen es terrible. En el mundo del eterno retorno descansa sobre cada gesto el peso de una insoportable responsabilidad.




     Personalmente prefiero la concepción lineal de la existencia, su fugacidad e indeterminación. Cada acto irrepetible de nuestra vida condiciona el siguiente, pero no somos capaces de determinar en qué manera hubiera resultado de adoptar cualquier otra decisión, por nimia que pudiera ser, en un momento pasado. Estamos, acaso, perdidos en un devenir de infinitas casualidades que condicionan nuestro ser.