... somos el río de Heráclito, quien dijo que el hombre de ayer
no es el hombre de hoy y el de hoy no será el de mañana.
Cambiamos incesantemente y es dable afirmar que cada lectura de un libro,
que cada relectura, cada recuerdo de esa relectura, renuevan el texto.
También el texto es el cambiante río de Heráclito.

Jorge Luis Borges.

23 de septiembre de 2013

Borgiana.



     J. L. Borges y Adolfo Bioy Casares incluyeron entre sus Cuentos breves y extraordinarios unos "argumentos anotados" de Nathaniel Hawthorne, novelista estadounidense que en párrafos breves y extraordinarios nos desvela, quizá, el falso sentido de la vida, de la existencia humana a la que damos tantas dosis de verosimilitud, acaso inmerecidas:

     "Dos personas esperan en la calle un acontecimiento y la aparición de los principales actores. El acontecimiento ya está ocurriendo y ellos son los actores".

     "Que un hombre escriba un cuento y compruebe que éste se desarrolla contra sus intenciones; que los personajes no obren como él quería; que ocurran hechos no previstos por él y que se acerque a una catástrofe, que él trate, en vano, de eludir. Este cuento podría prefigurar su propio destino y uno de los personajes sería él".

     ¿Acaso el lector de esta pobre bitácora no detecta en estos párrafos la definición de su propio deambulante y vital devenir? ¿No es cierto que somos los autores y a la vez los personajes de nuestra vida, los actores que no advertimos que los acontecimientos que nos definen y crean ya están ocurriendo, los que cuando los reconozcamos ya los habremos interpretado?


 

2 comentarios:

  1. La novela del hoy, el relato del ahora, la trama del aquí.
    Se me ocurre que han sido muchas las veces en que, por sentido novelesco de la existencia, he pensado esto.
    Pero Borges lo registró inmejorablemente.
    Qué bien escribía el caballero.

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    1. El hoy, el ahora, el aquí. Ya han sido interpretados. El próximo paso está escrito sin guión. Amén.

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