... somos el río de Heráclito, quien dijo que el hombre de ayer
no es el hombre de hoy y el de hoy no será el de mañana.
Cambiamos incesantemente y es dable afirmar que cada lectura de un libro,
que cada relectura, cada recuerdo de esa relectura, renuevan el texto.
También el texto es el cambiante río de Heráclito.

Jorge Luis Borges.

16 de octubre de 2013

La escuela dudante.






     Anoche pude ver en el canal de televisión Cinematk, en V.O.S., la película "Kerity, la casa de los cuentos". Aunque no deja de ser una película infantil, la verdad es que me supuso un gran placer y un buen rato de entretenimiento. Es la historia de un niño que tiene dificultades para aprender a leer, pero que ha de conseguirlo para que no desaparezcan los personajes de los cuentos. Y además es también, y sobre todo, un canto a la fantasía y a la necesidad que tiene el ser humano de la lectura, de los libros.

     No hace muchos días se hizo público un informe que alertaba del bajo nivel de comprensión lectora de los adultos españoles. Y es cierto. Por mi trabajo trato con muchas personas y puedo afirmar que gran cantidad de ellas, y no siempre personas de avanzada edad, sino también jovenes, tienen verdadera dificultad para comprender un escrito simple o para cumplimentar un impreso sencillo, fundamentalmente porque lo leen de forma mecánica, sin detenerse a entender su significado.

     En este país la escuela siempre ha tenido una consideración un tanto despectiva. Se entiende como un sitio donde "aparcar" a los niños, pensando que debe suplir las carencias educativas de la familia. Padres y profesores se consideran, a menudo y mutuamente, como contrarios, cuando debieran ser aliados. Conozco casas en las que no hay un solo libro. Conozco profesores que se esfuerzan en que los niños y niñas aprendan a leer, en su sentido más abierto, no únicamente la "técnica de lectura", sino a buscar en ella el placer y el entretenimiento. Pero en su casa no hay un solo libro, aunque seguramente sí tengan televisión en su dormitorio.
  
  
 
   
 
    La verdad es que la sociedad española es una sociedad muy dogmatizada. El jesuita Luis Coloma, que escribió para Alfonso XIII el cuento "Ratón Pérez", dice al comienzo del mismo: "Sembrad en los niños la idea, aunque no la entiendan: los años se encargarán de descifrarla en su entendimiento y hacerla florecer en su corazón". Y de esto mismo se trata hoy en día. La eliminación de la asignatura de Educación para la Ciudadanía, la consideración dada a la asignatura de Religión (católica, por supuesto), son la plasmación de las palabras del padre Coloma y de la idea de educación que tienen aquellos que ostentan la facultad y el poder de legislar sobre ella. Estamos carentes de comprensión lectora porque interesa que sea así. Si de verdad la sociedad española fuera críticamente comprensiva elegiría políticos y gobernantes que la diginificaran.

    



     Urge sacar de la escuela las verdades absolutas, por definición contrarias a la razón. Si la verdad es única e incuestionable, ¿para qué realizarnos preguntas?. Por el contrario, el niño que es capaz de buscar la fantasía en los libros, buscará más adelante en ellos el conocimiento, y terminará encontrando únicamente interrogantes. Y entonces comprenderá que sólo en la duda se puede crecer como persona, que únicamente en la incertidumbre reside la libertad. Y las oligarquías dogmáticas que ostentan el poder no quieren ciudadanos que se hagan preguntas, que es en realidad dudar, sino acólitos que acepten sus normas sin cuestionarlas y sirvan a sus intereses.





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