... somos el río de Heráclito, quien dijo que el hombre de ayer
no es el hombre de hoy y el de hoy no será el de mañana.
Cambiamos incesantemente y es dable afirmar que cada lectura de un libro,
que cada relectura, cada recuerdo de esa relectura, renuevan el texto.
También el texto es el cambiante río de Heráclito.

Jorge Luis Borges.

17 de febrero de 2015

La utopía.








Ella está en el horizonte.
Me acerco dos pasos,
ella se aleja dos pasos.
Camino diez pasos y el horizonte
se corre diez pasos más para allá.

Por mucho que camine,
nunca la alcanzaré.
¿Para qué sirve la Utopía?
Para eso sirve: para caminar.
Eduardo Galeano.
   


     Nadie tiene derecho a impedirte soñar. Ni tus padres, ni tu pareja, ni tus profesores. Ninguna autoridad, ningún Estado, ninguna religión ni ningún Dios puede prohibirte caminar en pos de un anhelo. Pero serás afortunado si tienes a alguien que te enseñe que es una ingenuidad pretender cruzar a nado el océano para alcanzar el horizonte.

     Yo te facilitaré la madera para que construyas un barco. Cuanto mayor y más sólido lo hagas más lejos podrás navegar en él. Yo te facilitaré la lona para que erijas su vela, y te mostraré cómo abrirla al viento cuanto éste te sea favorable, y cómo plegarla cuando te impida avanzar. Te daré un mapa y una brújula, para cuando necesites buscar una playa en la que descansar o un puerto en el que refugiarte de una tormenta. Te enseñaré a navegar y te entregaré una bitácora en blanco. No dejes que nadie más que tú escriba en ella, porque será el relato de tu vida.

     Alguna vez ten la mesura suficiente para detenerte y mirar atrás, medir las dimensiones tremendas del camino andado. Recordar al viejo poeta que murió añorando el sol de su infancia: son tus huellas el camino y nada más.

     Porque el horizonte no es el fin, sino el medio. No es llegar, sino recorrer el camino lo que llamamos vivir, y lo hacemos sin darnos cuenta. Citando de nuevo a Galeano, "como canta el pájaro sin saber que canta y como juega el niño sin saber que juega".







2 comentarios:

  1. Sentirse feliz sin saber por qué también es un logro, aunque no sea mérito propio.
    Me ha encantado, texto e imágenes.

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  2. La felicidad no se haya, como la utopía, en el horizonte. A menudo se encuentra al alcance de la mano y, a veces, conseguimos rozarnos con ella casi sin darnos cuenta.

    Gracias por tu visita y por tu comentario.

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