... somos el río de Heráclito, quien dijo que el hombre de ayer
no es el hombre de hoy y el de hoy no será el de mañana.
Cambiamos incesantemente y es dable afirmar que cada lectura de un libro,
que cada relectura, cada recuerdo de esa relectura, renuevan el texto.
También el texto es el cambiante río de Heráclito.

Jorge Luis Borges.

3 de mayo de 2015

María de Zayas. Una feminista en el Siglo de Oro.





     Si a cualquiera de nosotros se nos preguntara por el nombre de escritores del Siglo de Oro español, todos seríamos capaces de indicar algunos de ellos. Por el contrario, si nos pidieran nombres de escritoras, el resultado sería seguramente distinto. Y sin embargo, haberlas, húbolas. 

     Y una de ellas fue María de Zayas y Sotomayor, autora del denominado "Decamerón español", que podría considerarse precursora de los movimientos feministas. En una época en que las mujeres que escribían firmaban con nombre masculino para poder difundir su obra, fue siempre una escritora reivindicativa y valiente. No se conocen muchos datos de su biografía (incluso se ignora la fecha de su muerte), signo de que no interesó demasiado su estudio, a pesar de que autores coetáneos de la talla de Lope de Vega la citaran. Abunda más en ello el hecho de que la Inquisición prohibiera en el siglo XVIII la publicación de sus escritos. Sin embargo hay que ser honestos y decir aquí que dicha prohibición no obedece a escándalo por su reivindicaciones de género, sino más bien por la forma y descaro con la que abordaba los temas eróticos o sexuales (sabida es la afición inquisitorial a juzgar las alcobas ajenas).


         En La inocencia castigada podemos leer: 


     "¿Por qué, vanos legisladores del mundo, atáis nuestras manos para las venganzas, imposibilitando nuestras fuerzas con vuestras falsas opiniones, pues nos negáis letras y armas? ¿Nuestra alma no es la misma que la de los hombres? Pues si ella es la que da valor al cuerpo. ¿quién obliga a los nuestros a tanta cobardía? Yo aseguro que si entendierais como os burláis; así por tenernos sujetas desde que nacimos, vais enflaqueciendo nuestras fuerzas con temores de la honra, y el entendimiento con el recato de la vergüenza, dándonos por espadas ruecas y por libros almohadillas."









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